4.03. Año agrícola

En Palestina y los países vecinos, el año agrícola siempre ha comenzado en otoño. Después de secarse el pasto de primavera y de haberse calcinado el suelo por el largo verano, las lluvias otoñales mojan la tierra para que se la pueda sembrar. Esta es la lluvia temprana, que comenzaba tal vez en octubre y aumentaba en noviembre. La época de las lluvias duraba todo el invierno, acabando con la "lluvia tardía" de primavera, que llevaba el grano a su maduración (ver Deuteronomio 11: 14; Jeremías 5: 24; Oseas 6: 3; Joel 2: 23).

La cosecha de cebada en Palestina comienza a mediados o fines de abril, y la de trigo en el mes siguiente, seguida por las frutas de verano, luego las uvas y aceitunas al final de verano y en otoño. Desde abril/mayo hasta octubre hay tiempo seco para realizar las diferentes cosechas. Las ínfimas lluvias registradas entre mayo y octubre indican que la escasa humedad representada por los promedios de lluvia caída hace que esos meses deban considerarse secos*.

El único calendario que nos llega del período preexílico de Israel es una placa de piedra del siglo en que vivió Salomón. Fue hallada en Gezer, ciudad que el rey de Egipto tomó de los cananeos y regaló a su hija, la esposa de Salomón.

Sobre este fragmento de piedra caliza se encuentra escrito el resumen de un calendario agrícola, que comienza en otoño. El "Calendario de Gezer" no da los nombres de los meses, pero enumera las principales actividades realizadas por el agricultor durante cada mes.

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*PROMEDIO DE LLUVIA CAÍDA EN JERUSALÉN, EN MM
Enero: 162,81 - Febrero: 128,27 - Marzo: 106.17 - Abril: 40,64 - Mayo: 6,35 - Junio: 0,20 - Julio: 0,00 - Agosto: 0,10 - Septiembre: 0,76 - Octubre: 9,40 - Noviembre: 60,45 - Diciembre: 140,46. Total anual: 655,61.

4.02. "El fin del año" en otoño

Aun en el libro de Éxodo, donde se designa a Abib en primavera como primer mes del año ("sagrado"), hay evidencias de que el año antiguo y más conocido comenzaba en otoño. Son referencias al "fin" del año celebrado en esa estación. Sin embargo, la diferencia no es grande, pues todo año comienza donde termina el anterior. La fiesta de la cosecha o de los tabernáculos, en el 7.º mes (Tishri), aparece como "salida del año":

"También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año" (Éxodo 34: 22)¹.

También se la llama la "fiesta de la cosecha a la salida del año":

"También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores, que hubieres sembrado en el campo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando hayas recogido los frutos de tus labores del campo" (Éxodo 23: 16)¹.

Ya que celebraba la abundancia del año agrícola recién terminado, se dice que ocurría al final del año, aunque en realidad comenzaba 15 días después de fin de año, al comienzo del año civil que empezaba el 1.º de Tishri.
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¹ Las dos palabras que se traducen "salida del año" en estos versiculos son tequfah, que significa "círculo", "rotación", "cumplimiento", y tse'th, que significa "salida". La segunda es más exacta, pues el 7º mes del año religioso es la "salida" del nuevo año civil. En contraste con la "salida" del año en otoño se llama a la primavera "retorno", o "vuelta (teshubah de shub, 'volver') del año" (1 Reyes 20: 22, 26 BJ).

Si se considera que el comienzo del año es su salida para recorrer el circuito de los meses, el punto de regreso cuando comienza a volver al punto de partida será, por lo tanto, un punto a la mitad del recorrido, o sea seis meses más tarde, en la primavera.

Otro ejemplo del uso de la palabra teshubah que muestra que este punto de regreso indicaba la primavera aparece en 2 Samuel 11:1 "Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén" (RVR 1960)

Donde la RVR reza: "al año siguiente" el hebreo dice literalmente "el retorno del año" ["a la vuelta del año", BJ]. Se define esta época del año como "el tiempo que salen los reyes a la guerra". Se sabe bien que en el antiguo Cercano Oriente se iniciaban las campañas militares casi exclusivamente en primavera y continuaban en el verano, la época seca, cuando se reducían las dificultades de transporte. Encontramos registros antiguos que se refieren a las campañas anuales de los reyes de Egipto, Asiria y Babilonia. Por lo tanto, la "salida" del año (otoño) como también la "vuelta del año" (BJ), o sea la primavera, se refieren a un año que comienza en otoño.

4.01. El año - Comienzos en primavera y otoño

El año del calendario cananeo comenzaba en el otoño [del hemisferio norte] como el año civil judío. Es posible que los patriarcas lo hubieran usado mientras estuvieron en Canaán, antes de que Jacob y su familia fueran a Egipto o que los israelitas lo adoptaran de sus vecinos después del éxodo. La primera alternativa parece más probable, puesto que en el libro de Éxodo Moisés mismo se refiere al comienzo del año en otoño.

Los hebreos combinaron la numeración de los meses a partir de la primavera, tal como se instituyó en el éxodo, con el año que comenzaba en otoño; de esa manera obtuvieron un cómputo doble: el año "sagrado", que comenzaba en el primer mes, y el año civil, que comenzaba con el séptimo.

Josefo dice que el cómputo antiguo se hacía a partir del otoño, pero que "Moisés designó a Nisán, es decir Xántico [el nombre correspondiente en macedonia], como el primer mes para las fiestas, porque en ese mes sacó a los hebreos de Egipto. También computó este mes como comienzo del año en todo lo que se relacionaba con el culto divino, pero para las compras y las ventas y otros asuntos comunes, conservó la antigua costumbre" (Antigüedades i. 3. 3).

3.06. Fiesta de la cosecha o de los tabernáculos

Después venía la gozosa fiesta de la cosecha o de los tabernáculos, para celebrar la terminación del ciclo agrícola con la vendimia y la cosecha de aceitunas. Durante esta fiesta, la gente vivía en "tabernáculos" o enramadas de ramas verdes, en conmemoración de su anterior peregrinación como nómades (Lev. 23: 34-43; Deut. 16: 13-15).

Esta fiesta se iniciaba con un día de reposo ceremonial el día 15 de Tishri, y duraba 7 días. Era seguida de otro día de reposo, una "santa convocación", el día 22 (podría llamarse la octava de los tabernáculos). La fiesta de la cosecha era la tercera de las fiestas anuales, cuando debían reunirse todos los varones de Israel en Jerusalén (ver Exo. 23: 16, 17; 34: 22, 23).

La tabulación LOS MESES, LAS FIESTAS Y LAS ESTACIONES DE LOS HEBREOS da para cada mes el tiempo de su comienzo, las fechas de las fiestas y los principales acontecimientos de la estación. Por ejemplo, el primer mes, Abib (Nisán del postexilio), comienza con la luna nueva de marzo o abril; en el primer día, el 10.º y el 14.º día, se celebran, respectivamente, la nueva luna, la selección del cordero, la pascua, etc.; y ese mes señala, aproximadamente, la época de las lluvias tardías, de la cosecha de la cebada, etc.

3.05. Día de la expiación (Yom Kippur)

El 10.º día del 7.º mes, el día de la expiación (Yom Kippur), era, y sigue siendo, el día más solemne del año. No sólo era día de reposo ceremonial, sino también día de estricto ayuno (Lev. 23: 27- 32). Según el Talmud babilónico,* el 1.º de Tishri (día de año nuevo) simboliza el juicio:

Mishnah. En las cuatro estaciones se dicta sentencia [divina] sobre el mundo: en Pascua, con referencia a los productos agrícolas; en Pentecostés, con respecto a las frutas; al año nuevo todas las criaturas pasan delante de él [Dios] como hijos de Marón...

Gemara... Se ha enseñado: "Todos son juzgados en el día de año nuevo y su suerte es sellada en el día de la expiación..."

R. Kruspedai dijo en nombre de R. Johanan: Se abren [en el cielo] tres libros en el día de año nuevo: uno para los que son totalmente malvados, uno para los que son totalmente justos, y uno para los intermedios. Los que son totalmente justos son inscritos inmediata y definitivamente en el libro de la vida; los que son totalmente malos son inscritos inmediata y definitivamente en el libro de la muerte. La suerte de los del grupo intermedio queda en suspenso desde el día de año nuevo hasta el día de la expiación. Si lo merecen, se los inscribe en el libro de la vida; si no lo merecen, se los inscribe en el libro de la muerte (The Babylonian Talmud, traducción al inglés de Soncino, tratado Rosh Hashanah, 16.ª, págs. 57, 58; los corchetes están en el original).


Los judíos todavía consideran que los diez primeros días del año, hasta el día de la expiación, son algo así como una continuación de la festividad de año nuevo, un período de gracia adicional durante el cual todavía pueden ser perdonados los pecados del año anterior, una especie de extensión del plazo para ajustar cuentas con Dios. Aún en nuestro tiempo el día de expiación es considerado día de juicio, ya que ofrece la última oportunidad de arrepentirse.

En la antigua ceremonia del día 10.º, el santuario era limpiado de todos los pecados del año anterior, siendo éstos quitados para siempre de la congregación en forma simbólica (Lev. 16), y en ese día se daba la última oportunidad para el arrepentimiento. El que no tuviese en orden sus cuentas con Dios era cortado para siempre.

En el día de la expiación se tocaban las trompetas para anunciar el año 50.º, el año del jubileo (Levítico 25: 9, 10), y probablemente también los años sabáticos.
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* El Talmud es una colección de tradiciones judías recopiladas entre los siglos II y V DC. Consta de dos partes: (1) Mishnah, una codificación de la ley oral judía, dividida por temas en diversos tratados, completada a fines del siglo II, y (2) Gemara, comentario, exposición y debate sobre las diversas diversas seciones de la Mishnah. Se trabajó en el Talmud tanto en Jerusalén como en Babilonia. Se terminó el Talmud de Jerusalén en el siglo IV, y el babilónico, el más completo de los dos, más o menos un siglo más tarde.

3.04. Día de las trompetas o año nuevo (hoy: Rosh Hashanah)

Seis meses después de la pascua comenzaba la serie de fiestas otoñales con el tocar de trompetas en el 1er. día del 7.º mes (Tishri). Ese día, más tarde llamado Rosh Hashanah, "cabeza o comienzo del año", era un día de reposo ceremonial:

"Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación. Ningún trabajo de siervos haréis; y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová" (Levítico 23: 24, 25).

"En el séptimo mes, el primero del mes, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis; os será día de sonar las trompetas" (Números 29: 1).

En él se celebraba el comienzo del año civil. Este día de año nuevo era señalado no sólo con el son de trompetas, sino también con sacrificios especiales, cuyo número era casi dos veces mayor que el de los sacrificios habituales en las lunas nuevas (Núm. 29: 1-6; cf. cap. 28: 11-15;

Sin embargo los meses siempre seguían contándose a partir de Nisán, de acuerdo con lo que Dios había mandado en el éxodo, porque la correlación del año con las estaciones dependía de la luna nueva de Nisán en referencia a la cosecha de cebada. Pero el año civil y agrícola, como también los años sabáticos y de jubileo, comenzaban según el cómputo más antiguo, con Tishri, el 7.º mes.

Si pareciera extraño que se comenzara el año en el 7.º mes, cabe recordar que hoy en día, en muchos países del hemisferio sur, las actividades docentes comienzan en marzo. Por eso se habla de un "año escolar" que empieza en nuestro 3er. mes. En el hemisferio norte, lo natural es que el "año escolar" principie en septiembre, nuestro 9.º mes. De igual manera, los judíos festejan el día de año nuevo el 1.º de Tishri, al comienzo del 7.º mes.

3.03. Pentecostés, o fiesta de las semanas

Siete semanas después del día de la gavilla mecida, en los primeros días del 3er. mes (más tarde llamado Siván), se efectuaba la fiesta de las semanas, en la cual se festejaba la cosecha de trigo con la presentación de panes en el templo:

"Contaréis siete semanas cumplidas desde el día que sigue al sábado, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida. Hasta el día siguiente al séptimo sábado contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová. De vuestras habitaciones llevaréis dos panes como ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para Jehová. Junto con el pan ofreceréis siete corderos de un año, sin defecto, un becerro de la vacada y dos carneros: serán el holocausto para Jehová, además de su ofrenda y sus libaciones, ofrenda de olor grato que se quema a Jehová. Ofreceréis además un macho cabrío como expiación, y dos corderos de un año en sacrificio de ofrenda de paz. El sacerdote los presentará como ofrenda mecida delante de Jehová, con el pan de las primicias y los dos corderos; serán cosa consagrada a Jehová para el sacerdote. En este mismo día convocaréis una reunión santa; ningún trabajo de siervos haréis. Estatuto perpetuo os será, dondequiera que habitéis, por vuestras generaciones" (Levítico 23: 15-21. RV 1995).

"Siete semanas contarás; desde que comience a meterse la hoz en las mieses comenzarás a contar las siete semanas. Y celebrarás la fiesta solemne de las Semanas en honor de Jehová, tu Dios, presentando tus ofrendas voluntarias según lo abundantes que hayan sido las bendiciones de Jehová, tu Dios. Te alegrarás delante de Jehová, tu Dios, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que habita en tus ciudades, y el extranjero, el huérfano y la viuda que viven entre los tuyos, en el lugar que Jehová, tu Dios, haya escogido para poner allí su nombre. Acuérdate de que fuiste siervo en Egipto; por tanto, guardarás y cumplirás estos estatutos" Deuteronomio 16: 9-12. RV 1995).

Más tarde esta fiesta fue llamada Pentecostés, porque caía 50 días (inclusive) después de la presentación de la gavilla mecida (Levítico 23: 16). Este era otro día de reposo ceremonial, una fiesta que exigía la presencia de cada hebreo varón (Deuteronomio 16: 16).

Generalmente se calculaba que ocurría en el 6.º día del 3er. mes (Siván), porque ése era el día 50.º (inclusive) contando a partir del 16 de Nisán, cuando los 2 primeros meses tenían 30 y 29 días respectivamente, cosa muy probable y aun segura después de que se fijó el número de días en cada mes.

3.02. Fiesta de los panes sin levadura

El día 15 del 1er. mes era el primero de los 7 días de esta fiesta:

"La fiesta de los panes sin levadura guardarás. Siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib, porque en él saliste de Egipto; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías" (Éxodo 23: 15)

"La fiesta de los panes sin levadura guardarás; siete días comerás pan sin levadura, según te he mandado, en el tiempo señalado del mes de Abib; porque en el mes de Abib saliste de Egipto" (Éxodo 34: 18).

"A los quince días de este mes es la fiesta solemne de los Panes sin levadura en honor a Jehová; siete días comeréis panes sin levadura. El primer día tendréis santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis. Durante siete días ofreceréis a Jehová ofrendas quemadas. El séptimo día será de santa convocación y ningún trabajo de siervo haréis. Habló Jehová a Moisés y le dijo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla como primicia de los primeros frutos de vuestra siega. El sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptados. El día siguiente al sábado la mecerá. Y el día que ofrezcáis la gavilla, sacrificaréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Jehová. Su ofrenda será dos décimas de efa de flor de harina amasada con aceite, ofrenda que se quema con olor gratísimo para Jehová; y su libación será de vino, la cuarta parte de un hin. No comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios. Estatuto perpetuo os será por vuestras generaciones, dondequiera que habitéis" (Levitico 23: 6-14. RV 1995)

"No comerás con ella pan con levadura; siete días comerás con ella pan sin levadura, pan de aflicción, porque aprisa saliste de tierra de Egipto; para que todos los días de tu vida te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto. Y no se verá levadura contigo en todo tu territorio por siete días; y de la carne que matares en la tarde del primer día, no quedará hasta la mañana. No podrás sacrificar la pascua en cualquiera de las ciudades que Jehová tu Dios te da; sino en el lugar que Jehová tu Dios escogiere para que habite allí su nombre, sacrificarás la pascua por la tarde a la puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto. Y la asarás y comerás en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido; y por la mañana regresarás y volverás a tu habitación. Seis días comerás pan sin levadura, y el séptimo día será fiesta solemne a Jehová tu Dios; no trabajarás en él" (Deuteronomio 16: 3-8. RV 1995).

Era un día de reposo de una fiesta especial, en el cual no se debía trabajar (Levítico 23: 6, 7.

Este no era un sábado semanal, el 7.º día de la semana. Caía en un día fijo, el 15 de Nisán, y en consecuencia en diferente día de la semana todos los años. Era el primero de los siete días de reposo ceremoniales relacionados con el ciclo de las fiestas anuales de los cuales se dice específicamente que debían celebrarse "además de los sábados de Jehová" (Lev. 23: 38 RV 1995).

"El día siguiente al sábado la mecerá" (Levítico 23:11 RV 1995) es decir al día siguiente del día de descanso ceremonial después de la pascua o sea el 16 de Nisán, se realizaba la ceremonia de la gavilla mecida, las primicias de la cosecha de cebada. Antes de realizarse esta ceremonia no se debía comer del grano nuevo. La fiesta de los panes sin levadura concluía el día 21 con otro día de reposo ceremonial: "Durante siete días ofreceréis a Jehová ofrendas quemadas. El séptimo día será de santa convocación y ningún trabajo de siervo haréis" (Levítico 23: 8 RV 1995).

3.01. Las fiestas religiosas - Pascua

La serie de fiestas religiosas que servía de base para el calendario judío comenzaba en el primer mes, con la pascua. En el día 10.º cada familia o grupo escogía un cordero y lo encerraba hasta sacrificarlo el día 14.º. Antes de este día se eliminaba todo vestigio de levadura de las casas en preparación para la fiesta de los panes sin levadura. Entonces, en la tarde del día 14.º, "por la tarde a la puesta del sol" (Deut. 16: 6), se sacrificaban los corderos pascuales.

Cuando se estableció el templo, todos los sacrificios, incluido el cordero pascual, debían sacrificarse allí (Deut. 16: 5, 6). Todo judío varón de más de 12 años debía asistir, y muchas mujeres y niños iban por voluntad propia.

Miles de peregrinos se reunían anualmente en Jerusalén para la pascua y los siete días de la fiesta de panes sin levadura. (Muchas veces se usaba el término "pascua" para referirse a todo el período).

2.08. La cosecha de la cebada como clave

A fin de mantener la correlación del mes de Abib con la cosecha de la cebada, se hacía necesario intercalar ocasionalmente un 13er. mes, tan pronto como se hubiesen acumulado suficientes días de diferencia (cada dos o tres años), como para hacer que el primer mes llegase demasiado pronto para que el cereal estuviese maduro para la pascua.

Sirva de ilustración este ejemplo hipotético: los israelitas cruzaron el Jordán y celebraron la primera pascua en Canaán en la época de la cosecha (Josué 4: 19; 5: 10-12). Al año siguiente la fiesta habría ocurrido unos 11 días antes en relación con la época de la maduración del cereal; y al tercer año unos 22 días antes. Al tercer año (y con mayor razón en el cuarto), el 16 de Abib ya no habría caído dentro del tiempo de la cosecha de la cebada, y no habría podido ofrecerse una gavilla de grano maduro. Por lo tanto, en ese año el mes que hubiera tenido que ser el 1er mes del año habría sido un mes 13.º, más tarde llamado Veadar (Heb. wa'adar, literalmente, "y Adar"), un segundo Adar. A la siguiente luna nueva comenzaría Nisán*, para que en el día 16 hubiese ya cebada madura. No hay pruebas del uso del 13er. mes en tiempos de Josué, pero debe haber ocurrido algo así si los israelitas siguieron literalmente las instrucciones en cuanto a la gavilla mecida.

La tradición judía posterior nos informa que los sacerdotes responsables de hacer la decisión examinaban la cosecha en el 12.º mes, y cuando parecía que la cebada no estaría madura para el día 16 del mes siguiente, anunciaban que el siguiente mes sería llamado Veadar, y que el mes siguiente a este segundo Adar sería Nisán, el 1er mes.

Muchas autoridades sostienen que en todo el período bíblico el mes judío se basó en la observación directa de la Luna, y que la intercalación del segundo mes de Adar era determinada por la cosecha de cebada en Judea. Otros encuentran evidencia de que en el período postexílico se seguía un método arbitrario de calcular: un esquema regular de meses de 30 días y de 29 días, y el ciclo de 19 años. De todos modos, aún después de haberse introducido un sistema de calendario por cálculos regulares, es probable que lo hubieran controlado y regulado por las observaciones astronómicas durante mucho tiempo.

De esta manera los años instituidos en el éxodo comenzaban con Abib o Nisán, mes que se hacía coincidir con la cosecha de la cebada mediante la intercalación de un 13er. mes cada dos o tres años.
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* Ya que se ha introducido aquí Veadar como el nombre del 13er. mes, se empleará en adelante el nombre Nisán para el primer mes, como también los otros nombres de los meses adoptados de los babilonios después del exilio. La Biblia generalmente designa los meses por número y no menciona sino cuatro nombres preexílicos. A fin de evitar la dificultad de recordar dos nombres para cada mes, es mejor usar los nombres más conocidos usados por los judíos desde el exilio hasta el presente. Debe recordarse, sin embargo, que no se usaban estos nombres durante el periodo que estamos estudiando.

2.07. El año regulado por las fiestas

Los hebreos no necesitaban ciclos astronómicos para corregir su año calendario mientras guardasen la pascua como se prescribía en la ley.

Puesto que Dios deseaba dar a los israelitas un sistema de fiestas anuales para enseñarles lecciones religiosas en relación con los acontecimientos de las estaciones, les proporcionó un sistema de calendario que les permitiera saber por adelantado los tiempos regulares de estas reuniones y así pudiesen observar esas fiestas en su debida estación.

El sistema lunar, similar al que se había usado durante mucho tiempo en Mesopotamia, era fácil de seguir mediante la observación de la Luna. Aun las correcciones periódicas necesarias podían determinarse fácilmente.

Cuando salieron de Egipto, los israelitas no habían acumulado ningún sistema de conocimientos astronómicos en los cuales basar un sistema de fechas, y Dios no dio a Moisés ninguna complicada instrucción técnica para regular el calendario.

Indicó que el "mes de las espigas" debía ser el primer mes (Abib o Nisán) y, a partir de ese punto, las sencillas directivas para las fiestas de primavera proporcionaron la base de un calendario preciso.

La clave de la corrección del año lunar y su armonía con el año de las estaciones debían encontrarse en las reglas que unían la pascua y la fiesta de los panes sin levadura con Abib, el "mes de las espigas" (Deuteronomio 16:1; Éxodo 23:15; 34:18), y con el comienzo de la cosecha.

Debía ofrecerse una gavilla de grano maduro como primicia durante la fiesta de los panes sin levadura (Levitico 23:10-14), después de lo cual podía comerse de la nueva cosecha de cebada.

Por esta razón, la mitad del mes de Abib no debía ocurrir demasiado pronto, cuando no pudiera aún comenzarse la cosecha de cebada, el primer cereal que maduraba en Palestina. Tampoco debía presentarse demasiado tarde, porque la fiesta de las semanas, siete semanas más tarde, debía realizarse durante la cosecha de trigo, ya que ésta era la fiesta "de las primicias de la siega del trigo" (Éxodo 34:22; cf. Levitico 23: 15-17; Deuteronomio 16:9, 10).

Las referencias al tiempo de la fiesta de los tabernáculos o de la cosecha en el 7.º mes, al final de la cosecha y de la vendimia (ver Éxodo 23: 16; Levitico 23: 34, 39), son menos específicas. Sin dar lugar a equivocación, se recalca el tiempo exacto del mes de Abib en primavera, mes del cual partía la numeración de todos los otros.

2.06. Años lunisolares

En la ley no se menciona específicamente el número de meses que debía tener el año (en lo que atañe a un período posterior, ver 1 Reyes 4:7), aunque lo más probable es que hubiera tenido 12 meses como los calendarios de Egipto y Mesopotamia.

El 13er. mes lunar era siempre la repetición de uno de los 12.

Los 12 meses lunares terminaban aproximadamente 11 días antes que el año solar completo computado desde el mismo punto de partida. Por lo tanto, en determinada serie de años, no necesitaban pasar muchos años de 12 meses lunares (como el que usan los musulmanes hoy día) con 11 días menos que el año solar hasta que el comienzo del año ocurriera en otra estación.

Sumándose esta diferencia todos los años, en aproximadamente 33 años el año nuevo volvía a la misma fecha del calendario solar. De esta manera, en un siglo se contaban 103 años. Es evidente el efecto que esto tenía sobre la cronología. Pero no se conoce ningún calendario semítico de tiempos antiguos que hubiese seguido durante muchos años sin la corrección necesaria.

En Babilonia se hacía el reajuste mediante la intercalación periódica de un mes cada pocos años. Se repetía el 6.º ó el 12.º mes. Al comienzo se lo hacía en forma un tanto irregular, llegándose posteriormente a un ciclo de 19 años.

Un calendario lunar de 12 y 13 meses, aplicado de esta manera al año solar, lleva el nombre de año lunisolar. Varía dentro del mes en relación con las fechas exactas en el calendario solar.

Por esta razón, la fecha de pascua de resurrección, fechada originalmente por la pascua judía, y calculada todavía hoy por el calendario lunar, varía de año en año; pero siempre más o menos dentro del límite de un mes. Sin embargo, el año lunisolar usado por los mesopotamios y judíos era más correcto que el calendario solar de los egipcios, que computaba el año de 365 días y no tenía año bisiesto, pues en una larga serie de años sufría el año egipcio un desplazamiento de estaciones.

Es cierto que el año egipcio de 365 días era más preciso que el judío o babilónico de 354 ó 384 días, pero el error menor del calendario egipcio nunca era corregido, y el día perdido cada cuatro años se iba acumulando. Por otra parte, el calendario lunisolar, con su mayor variante cada año, sufría correcciones periódicas, y de esta manera determinado número de años judíos equivalía a la misma cantidad de años solares del mismo período.

Nunca podía haber un año adicional después de 33 años hebreos, porque cada año judío tenía una pascua festejada en relación con la cosecha, y en 33 años sólo puede haber 33 cosechas.

2.05. Longitud del mes

Nada se dice en cuanto al número de días comprendidos en un mes.

En épocas posteriores la duración de los meses y los intervalos entre años de 13 meses se calculaban por reglas astronómicas, y se formó un calendario fijo y sistematizado. Pero al principio los meses deben haberse determinado por la observación directa de la Luna.

Puesto que las fases de la Luna se repiten cada 291/2 días, aproximadamente, la luna nueva reaparecía al atardecer, al concluir el día 29.º ó 30.º del mes.

Generalmente la duración de los meses alternaba entre 30 y 29 días, pero podían ocurrir variantes. No sólo se trata de las leves variantes en el movimiento de la luna que afectan la uniformidad de los intervalos, sino que las condiciones atmosféricas pueden impedir la visibilidad de la luna nueva.

En los escritos judíos posteriores se informa que era costumbre buscar la Luna nueva al final del 29.º día. Si se la veía después de la puesta de sol, se calculaba como primero del mes entrante el día que se iniciaba; si no se la veía aún, o si había nubes, ese día era el día 30.º.

Al día siguiente del 30.º siempre comenzaba un nuevo mes, aun si la luna estaba oculta tras las nubes. De este modo, podía producirse una secuencia de dos o aun tres meses de 30 días, aunque esto no era habitual. Los musulmanes hoy día cuentan sus meses por la observación de la Luna (en sus relaciones con el mundo occidental usan también el calendario gregoriano). De esta manera, puede ocurrir que en localidades aisladas la fecha lunar se halle un día adelantada o atrasada en relación con la fecha de una aldea vecina.

Pero los judíos, que vivían en una zona relativamente pequeña, parecen haber tenido un sistema centralizado y controlado por los sacerdotes en Jerusalén. La tradición sostiene que los que avistaban la luna nueva avisaban con señales de fuego que había comenzado el nuevo mes, y estas señales se transmitían de cerro en cerro para que todo Israel pudiese comenzar junto el nuevo mes.

En tiempos posteriores, y con seguridad en la forma revisada del calendario adoptado después de Cristo, los 6 meses desde Nisán hasta Elul tenían alternadamente 30 y 29 días, y cualquier reajuste exigido por la observación de las fases de la Luna se hacía en otra parte del año, para que los intervalos entre las fiestas fuesen siempre los mismos. Tales reajustes no se habrían hecho si el comienzo del mes hubiese dependido todavía de la observación de la luna nueva.

Cuando David dice que "mañana será nueva luna" (1 Samuel 20:5), no implica necesariamente que los meses se fijaban por cálculos adelantados.

David podría haber hecho el cálculo partiendo del mes anterior sin equivocarse en más de un día, o podría haber hablado en el día 30, en el que necesariamente el mes debía terminar.

No tenemos datos para saber en qué momento se adoptó un sistema de cálculos regulares, pero es probable que esto no ocurrió sino en épocas posteriores.

Las fechas de los documentos escritos en las tablillas de arcilla en Babilonia, muchos siglos después de David, no muestran ninguna sucesión fija de meses de 30 y de 29 días, y los cómputos babilónicos hechos con anticipación, con respecto a un mes definido, a menudo dejaban un día de margen.

2.04. Nombres preexílicos de los meses

Tenemos escasas informaciones en cuanto a los meses judíos antes del exilio babilónico.

Había 12 meses (1 Reyes 4:7), pero no conocemos sus nombres, fuera de los del 1er mes, Abib (Éxodo 13:4; 23:15; 34:18; Deuteronomio 16:1), el 2.º, Zif (1 Reyes 6:1), el 7.º, Ethanim (1 Reyes 8:2), y el 8.º, Bul (1 Reyes 6:38).

Estos eran indudablemente nombres cananeos. Se han hallado inscripciones fenicias que mencionan los nombres Ethanim y Bul. No es de sorprender, puesto que el hebreo y el cananeo eran idiomas muy similares. Antes del exilio, la Biblia se refiere más a menudo a los meses por número que por nombre (Éxodo 12:2; 16:1; 19: 1; 1 Reyes 12:32; Jeremías 28:1; 39:2).

2.03. El mes regulado por la Luna

Las dos palabras hebreas traducidas "mes" son:

(1) yeraj, palabra relacionada con yaréaj, "Luna", y

(2) jódesh, literalmente "la nueva", que se refiere a la "luna nueva", o sea el "día de la luna nueva", y por lo tanto un mes lunar, de la raíz jadash, "renovar". Yaréaj se usa poco, la palabra común es jódesh.

El mes cuando los israelitas salieron de Egipto fue establecido como el primero del año. Se lo llamó Abib, el "mes de las espigas" de cereal. Era el mes del comienzo de la cosecha en Palestina. Más tarde se lo llamó Nisán, nombre que perdura hasta hoy:

"La fiesta de los panes sin levadura guardarás. Siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib, porque en él saliste de Egipto; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías" (Éxodo 23: 15).

"La fiesta de los panes sin levadura guardarás; siete días comerás pan sin levadura, según te he mandado, en el tiempo señalado del mes de Abib; porque en el mes de Abib saliste de Egipto" (Éxodo 34: 18).

"Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto, de noche" (Deuteronomio 16: 1).

"En el mes primero, que es el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, fue echada Pur, esto es, la suerte, delante de Amán, suerte para cada día y cada mes del año; y salió el mes duodécimo, que es el mes de Adar" (Ester 3: 7).

Evidentemente se trataba de un mes lunar al cual los hebreos estaban ya acostumbrados, pues nada se dice en cuanto a la institución de un nuevo tipo de mes. Si se hubiese cambiado de un mes solar a uno lunar, se habría necesitado dar alguna clase de instrucción sobre la manera de calcular el nuevo mes. La única innovación era que "este mes" debía ser el primero, ya que presumiblemente no lo había sido antes.

El primer día del mes era considerado especial, y se lo celebraba al son de trompetas y con sacrificios adicionales:

"Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios" (Números 10: 10).

"Al comienzo de vuestros meses ofreceréis en holocausto a Jehová dos becerros de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año sin defecto; y tres décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada becerro; y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada carnero; y una décima de flor de harina amasada con aceite, en ofrenda que se ofrecerá con cada cordero; holocausto de olor grato, ofrenda encendida a Jehová. Y sus libaciones de vino, medio hin con cada becerro, y la tercera parte de un hin con cada carnero, y la cuarta parte de un hin con cada cordero. Este es el holocausto de cada mes por todos los meses del año" (Números 28: 11-14).

Se menciona con frecuencia la luna nueva junto con los días de reposo y días de fiestas:

"El dijo: ¿Para qué vas a verle hoy? No es nueva luna, ni día de reposo*. Y ella respondió: Paz" (2 Reyes 4: 23).

"No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo,* el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas" (Isaías 1:13, 14).

"Y de mes en mes, y de día de reposo* en día de reposo*, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová" (Isaías 66: 23).

Un incidente de la época de David muestra que el mes comenzaba con el día de luna nueva:

Después que Saúl hubo intentado quitarle la vida, David probó las intenciones del rey hacia él ausentándose de la mesa real en la fiesta de la nueva luna. Saúl no dijo nada el día de luna nueva, pero su ira explotó cuando el lugar de David estuvo vacío también "el segundo día de la nueva luna":

"David, pues, se escondió en el campo, y cuando llegó la nueva luna, se sentó el rey a comer pan. Y el rey se sentó en su silla, como solía, en el asiento junto a la pared, y Jonatán se levantó, y se sentó Abner al lado de Saúl, y el lugar de David quedó vacío. Mas aquel día Saúl no dijo nada, porque se decía: Le habrá acontecido algo, y no está limpio; de seguro no está purificado. Al siguiente día, el segundo día de la nueva luna, aconteció también que el asiento de David quedó vacío. Y Saúl dijo a Jonatán su hijo: ¿Por qué no ha venido a comer el hijo de Isaí hoy ni ayer?" (1 Samuel 20: 24-27).

Es pues evidente que el primer día del mes, tal como sería de esperar en un calendario lunar, era el día de luna nueva (cuando se veía la luna nueva, no la fecha astronómico de la luna nueva).
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*Aquí equivale a sábado.

2.02. La semana marcada por el sábado

La semana había sido divinamente señalada, aun antes de darse la ley, por la doble porción de maná que caía en el 6.º día y la ausencia del mismo en el 7.º (Éxodo 16).

Este fue el único elemento del calendario conservado en el Decálogo, porque el sábado tiene aspectos morales que no están relacionados con fecha y calendarios.

Es una señal de lealtad al Creador, y le fue revelado a Israel como parte de la ley moral y como un símbolo de santificación (Éxodo 31:13) no sólo como señal del poder creador de Dios sino también de su poder de crear de nuevo.

Por lo tanto, la semana es independiente de todos los calendarios. No tiene el propósito de computar fechas. El sábado no depende de ningún año ni mes del calendario.

2.01. El día de tarde a tarde

Para el hebreo el día comenzaba al atardecer, como se ve claramente por la regla de que el día 10.º del 7.º mes debía comenzar con la puesta del sol del día 9.º :

"Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo" (Levítico 23:32).

La terminación del día al ponerse el sol queda demostrada por las directivas para la purificación. El que estuviese ceremonialmente impuro durante 7 días, cumplía ciertas ceremonias purificadoras el día 7.º, y quedaba limpio nuevamente "a la noche":

"Y cualquiera que tocare algún muerto a espada sobre la faz del campo, o algún cadáver, o hueso humano, o sepulcro, siete días será inmundo... Y el limpio rociará sobre el inmundo al tercero y al séptimo día; y cuando lo haya purificado al día séptimo, él lavará luego sus vestidos, y a sí mismo se lavará con agua, y será limpio a la noche" Números 19: 16, 19).

Del que estaba inmundo hasta la noche se dice que quedaba limpio "cuando el sol se pusiere":

"La persona que lo tocare será inmunda hasta la noche, y no comerá de las cosas sagradas antes que haya lavado su cuerpo con agua. Cuando el sol se pusiere, será limpio; y después podrá comer las cosas sagradas, porque su alimento es" (Levítico 22: 6, 7).

Entonces, es obvio que si el 7.º día de un período acaba a la puesta del sol, todos los días del período deben también terminar a la puesta del sol.

1.03. "Este mes os será principio de los meses"

Los hebreos heredaron los elementos del calendario de sus antepasados semíticos, quienes desde tiempos inmemoriales habían calculado sus meses según la Luna.

Suponemos que para Abrahán, como también para sus vecinos mesopotámicos de Ur, cada nuevo mes, y en consecuencia el primer día del mes, comenzaba con la aparición de la luna nueva al atardecer, y sus descendientes no tendrían por qué cambiar su práctica.

Aun mientras estuvieron en Egipto, no hubo necesidad de que abandonasen su día, que computaban de atardecer a atardecer, ni su mes lunar, para adoptar el calendario solar egipcio de 365 días, porque estos barbudos pastores semitas, que eran abominación para los egipcios, vivían aparte en Gosén siguiendo sus propias costumbres.

Aunque en buena medida habían descuidado el sábado , indudablemente conservaban el conocimiento de este día santo semanal y del mes lunar, porque aun un esclavo fabricante de ladrillos podía contar siete días y observar la aparición de la luna nueva.

Pero también es posible que se hubieran confundido en cuanto a cuál de las lunas nuevas debía marcar el comienzo del año calendario. Si acaso habían retenido el método de añadir periódicamente un mes, como lo hacían en Mesopotamia los babilonios y los asirios, no tenemos de ello registro. En verdad, esta práctica no se menciona en la Biblia, aunque es evidente que está implicada en el calendario mosaico.

Ya sea porque no sabían cuándo debía comenzar el año, o para apartarlos del culto pagano relacionado con el año cananeo que comenzaba en otoño [del hemisferio norte], Dios les señaló definidamente el mes de primavera cuando debían comenzar a computar el año.

Poco antes del éxodo le dijo a Moisés: "Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero de los meses del año" (Éxodo 12:2).

No hubo ninguna codificación sistemática del calendario, pero las leyes civiles y ceremoniales dadas mediante Moisés contienen referencias ocasionales a los elementos del calendario.

1.02. El primitivo calendario hebreo

El primitivo calendario hebreo, tal como aparece en la Biblia, estaba admirablemente bien adaptado a las necesidades de un pueblo que carecía de relojes, calendarios impresos y, hasta donde lo sepamos, de astronomía.

Se basaba en principios sencillos: el comienzo del día era a la puesta del sol, las semanas se contaban en forma continuada con siete días cada una, el mes comenzaba con la luna nueva, y el año era regulado por la cosecha.

Por supuesto que tal calendario debía ajustarse para que el año se mantuviese en la debida relación con las estaciones, pero lo mismo puede decirse de nuestro calendario solar, usado hoy en la mayor parte del mundo.

La diferencia es que nuestro año tiene sólo aproximadamente un cuarto de día menos que el verdadero año de las estaciones determinado por el Sol, mientras que el año lunar corriente de 12 meses "lunares" tiene 10 u 11 días menos que el verdadero año solar.

Nosotros ajustamos nuestro calendario solar dejando acumular el error durante 4 años para luego agregar el 29 de febrero en el año bisiesto.

En el calendario lunar ese error de 10 u 11 días sigue hasta acumularse todo un mes, que se corrige agregando un 13er. mes, cosa que ocurre cada dos o tres años (7 veces en 19 años).

Los israelitas no poseían el conocimiento astronómico necesario para elaborar un calendario solar como el que hoy usamos, con sus ajustes de año bisiesto; pero en ocasión del éxodo Dios instituyó un método sencillo y eficiente para que el año del calendario no estuviera permanentemente fuera de relación con las estaciones del año natural.

1.01. Introducción

Los que tienen vecinos judíos saben que éstos festejan el día de año nuevo, al que llaman Rosh Hashanah, entre septiembre y octubre.

Si se le pregunta a un rabino la fecha de Rosh Hashanah, explicará que es el primer día del mes judío de Tishri, pero que cae en diferentes fechas durante los meses de septiembre u octubre, ya que debe coincidir aproximadamente con la luna nueva.

Esto ocurre porque los judíos tienen un calendario lunar, ahora modificado, pero calculado originalmente según los movimientos de la Luna.

En los tiempos antiguos, la aparición de la nueva creciente al ponerse el sol, tras varias noches sin Luna, señalaba el comienzo del primer día de cada nuevo mes.

El rabino podría también explicar que la temporada de año nuevo dura hasta después de Yom Kippur (el día de la expiación), el 10 de Tishri, el día más solemne de todo el año, cuando todos los judíos deben concurrir a la sinagoga.

Si consultamos la Biblia en cuanto a esta información, encontramos que el día de año nuevo (llamado "conmemoración al son de trompetas") y el día de la expiación acaecían el día 1.º y el día 10.º del mes 7.º (Lev. 23: 24-32), y no del mes 1.º; y que la pascua, que en Palestina siempre cae en primavera [marzo-abril], se celebraba el ler. mes (Lev. 23: 5).

La respuesta a este enigma la hallaremos si estudiamos el origen y la naturaleza del calendario judío, según está en la Biblia y en otros registros de la antigüedad.