5.02. El ciclo de 19 años

La adopción de un ciclo de 19 años pudo haber sido muy útil para fijar por adelantado el día de la pascua. Mientras no se pudiera anunciar la intercalación del 13er. mes hasta comprobar que la cosecha de la cebada coincidía con el mes de Adar, no podía conocerse el mes de la pascua con suficiente antelación como para evitar inconvenientes a los que trazaban planes para asistir. Pero al tener un ciclo de 19 años, podrían haber intercalado los 7 meses adicionales en un orden regular a intervalos de 2 ó 3 años, para mantener así la pascua dentro de la época de la cosecha de la cebada. El calendario podría haberse regulado sistemáticamente, y el año de 13 meses, dado a intervalos predeterminados dentro de cada ciclo, podría haber sido conocido siempre de antemano.

Este ciclo de 19 años puede explicarse como una expresión de la relación entre el año solar y el lunar. Un lapso de 235 meses lunares equivale casi exactamente (con diferencia de una o dos horas) a 19 años solares. Pero 19 años lunares de 12 meses cada uno sumarían 228 meses, y no 235. Por lo tanto, si se agrega un mes lunar 7 veces en 19 años, el 19.º año lunar concluirá junto con el 19.º año solar. Por ejemplo, si el equinoccio de primavera cayera en el 1.º de Nisán en cierto año, volvería a caer en el 1.º de Nisán 19 años más tarde.

Los babilonios perfeccionaron ese ciclo tras larga experimentación. Hacia comienzos del siglo IV AC intercalaban el mes adicional siempre en los mismos años de cada ciclo de 19 años: un segundo Addaru (Adar) en lo que llamamos años 3.º, 6.º, 8.º, 11.º, 14.º y 19.º, y un segundo Ululu (Elul) en el 17.º año. (Se sabe cuáles años tenían 13 meses, pero no cuál de ellos era denominado primero del ciclo por los babilonios; de ahí que los números asignados a estos años sean arbitrarios.) Sin embargo, al parecer los judíos nunca usaron un segundo Elul, sino sólo el segundo Adar. No puede determinarse con exactitud cuándo adoptaron el ciclo de 19 años.

Ya que ese ciclo se conocía en Babilonia mucho antes de la era cristiana, y muchos judíos vivieron allí desde el siglo VI AC, parecería poco probable que los rabinos encargados del calendario ignorasen los principios del cálculo del calendario hasta el momento de introducirse el calendario fijo, mucho después del tiempo de Cristo. Es probable que tales principios se hubieran conocido mucho antes de abandonarse el método tradicional. Hasta el tiempo de la destrucción del templo, la cosecha de la cebada era el elemento principal del calendario; pero más tarde, y sobre todo cuando los judíos fueron expulsados de Jerusalén, era más importante tener un sistema de cálculo uniforme para usar en lugares muy distantes entre sí.

Aunque en ningún momento se habla en la Biblia de un ciclo de 19 años, la coincidencia de la cosecha de la cebada con la pascua daba como resultado automático un promedio de 7 meses adicionales en 19 años. De este modo las leyes de las fiestas, sin especificar ninguna regla en cuanto al cálculo del calendario, servían para regular en forma natural y sencilla el calendario palestino.